Una buena higiene bucal, contribuye al bienestar general y evita molestias y enfermedades, es por ello que es importante que el cepillado de dientes se convierta en una rutina cotidiana al levantarse, acostarse y después de cada comida.
La principal razón para cepillarse los dientes inmediatamente después de comer es porque debemos eliminar la placa bacteriana que si no se toca, se acumula y deteriora la superficie dental. Estas bacterias se encuentran constantemente en la boca, pero su acción nociva tiene lugar tras ingerir alimentos, ya que también se nutren de ellos, y al hacerlo generan ácidos que desgastan el esmalte. Además, el cepillado debe hacerse 30 minutos después de la comida como máximo, ya que después las bacterias ya habrán realizado su destructiva labor.
¿Cuáles son las claves de un buen cepillado de dientes?
- El cepillo de dientes debe de ser reemplazado con cierta periodicidad. Lo normal es cambiarlo cada 2 ó 3 meses, o cuando estén desgastados los filamentos, para mantener su eficacia de limpieza.
- El tamaño del cepillo debe de estar en función de la edad de la persona. No podemos pretender que un niño se cepille los dientes con un cepillo de adulto.
- El mango del cepillo debe de ser ergonómico para facilitar el movimiento de cepillado y poder tener un mayor control sobre él.
- Los extremos de los filamentos deben ser redondeados y texturizados para garantizar un cepillado suave y cuidadoso para que no dañen las encías.
- El número de hileras de filamentos debe de ser entre 3 ó 4 filas para proportcionar la máxima eficacia en la eliminación de placa bacteriana y mayor precisión en la limpieza interdental.